Como argumenta Umberto Eco, vivimos en una sociedad de ruido, donde los datos, la información no procesada, nos invade, nos abruma, nos envuelve y nos anula. Hemos de movernos en este "caos informacional" redefiniendo certezas y principios, y pensando, a partir de ahí, nuevos modelos que adapten nuestra forma de trabajar y nuestra metodología de planificación, a los grandes desafíos sociales, ambientales, económicos y territoriales que el momento requiere.

Necesitamos, partiendo de un diagnóstico preciso de la situación actual de insostenibilidad, definir nuevas formas de pensar el territorio que, respetando sus valores y garantizando su protección, permitan aprovechar sus recursos y activarlos en la búsqueda de una mayor calidad de vida. Debemos renunciar a prejuicios y sobre todo debemos alejarnos de los modelos que nos han llevado a la situación actual, requerimos imaginación, utopía e innovación.
Para ello los tres principios básicos que hay que respetar y equilibrar son la cohesión social, la cohesión territorial y la cohesión económica. Conceptos dificilmente acotables y de límites imprecisos por no decir indeterminados pero principios básicos e irrenunciables. Si no somos capaces de trabajar en un mundo global y en una comprensión de los fenómenos derivados de la globalización (como fenómeno y como instrumento) no seremos capaces de entender, planificar y desarrollar lo local. Si no somos capaces de ser solidarios con los espacios y con las sociedades que nos rodean y nos afectan, o que nos incluyen o afectamos, no seremos coherentes con los principios que hemos enunciado.
La sostenibilidad de los modelos territoriales dependen de unos principios básicos que deberemos analizar, un decálogo que servirá de guión a nuestras intervenciones:
1. Revisar el marco legislativo y normativa y proponer nuevos modelos adaptados a las exigencias que corrijan las desviaciones derivadas de los modelos actuales.
2. Trabajar desde la comprensión de la morfoestructura y de la lógica del lugar en la definición de los sistemas y estructuras territoriales y urbanas a través de los conceptos de morfología, tipología, redes y centralidades.
3. Definir modelos de crecimiento, pero, sobre todo, de transformación "sostenibles" que sirvan de base para proyectos y programas territoriales y urbanos.
4. Pensar el transporte y la movilidad sostenibles desde una lógica urbanística y territorial y no desde una lógica sectorial.
5. Garantizar la sostenibilidad de las infraestructuras y servicios como elementos básicos del desarrollo pero desde una lógica económica, social y territorial eticas y viables.
6. Promover la flexibilidad y racionalidad de los equipamientos en su distribución y extensión obedeciendo a los cambios sociales, económicos y ambientales en ciernes.
7. Asumir la importancia de una correcta articulación de la participación de la sociedad en los procesos de planificación y de definición de estos modelos a través de las estructuras de la sociedad civil que es necesario promover y potenciar.
8. Apoyarse en el uso sistemático de las Tecnologías de la Información y la Comunicación que pueden aportar y están aportando intersantes posibilidades para el cambio del modelo y del paradigma ambiental, para la mejora de la eficacia de los procedimientos más ineficientes, y para la definición del equilibro global - local.
9. Potenciar la calidad, diversidad y pluralidad del patrimonio natural y del patrimonio cultural, no sólo el de excelencia sino aquél que es testigo de las culturas y de los lugares y que identifica los paisajes, a través de una protección activa y no sólo administrativa (pasiva) de los mismos.
10. Proponer, en definitiva, modelos de ordenación territorial y urbanística innovadores, flexibles e imaginativos de fácil gestión y ejecución, de alto grado de consenso y que integren las tecnologías y los modelos orientados a un desarrollo sostenible.
Un saludo a todos
